4 abr. 2012

¿ES UN ANILLO MASONICO UNA GARANTIA DE ESTAR ANTE UN MASON?




Q.·.H.·. Javier, esta mañana, releyendo y ojeando, sin orden, el “Calendario espiritual” de León Tolstoi, esa obra donde el escritor ruso reúne los pensamientos de hombres que influyeron en la humanidad con su modo de pensar y actuar, me he detenido ante una frase, la cual transcribo textualmente: “Vive de tal manera que no debas ocultar nada ni desees exhibir tu vida a los demás”.


Queriendo señalar la página, he entrado a la casa, desde el jardín donde leía disfrutando del sol de enero, para buscar un punto libro y un cuaderno donde copiarla, con el propósito de utilizarla en alguna de mis futuras reflexiones sobre el beneficio del Are Real. Pero, he aquí que, durante mi regreso al jardín, me viene a la mente la imagen de tu anillo masónico, con la escuadra y el compás sobre un sello de fondo negro.

Después de transcribir la frase, desde el “Calendario espiritual” de Tolstoi, Editorial Martínez Roca, edición Barcelona 1998, al cuaderno de notas, y tras tomar un sorbo de mi café con leche, me he quedado pensando en la conexión entre el pensamiento encontrado en el libro y tu anillo masónico, recordando nuestro último encuentro en la librería París-Valencia y la hora compartida en Cafés Valiente. Esa tarde me comentaste tu intención, aprovechando un viaje de trabajo a Londres, de pasarte por Great Queen Street y visitar la tienda masónica de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Ofreciéndome la posibilidad de encargarte lo que quisiera: un anillo, un pin, unos gemelos para mis camisas, una corbata,…tan solo tenía que entrar en la página web de la tienda online y seleccionar lo que me interesara. Tu intención incluía traerte algunos artículos de regalía masónica para revender en España.

Q.·.H.·. Javier, tu sorpresa fue cuando te dije que, personalmente, no me atraía la idea, a pesar de su simbología, de ajustarme en ninguno de mis dedos un anillo o sello con la escuadra y el compás. Tampoco me veo vistiendo con complementos con simbología masónica, fueran corbatas, guantes, tirantes o pins. Prefiero, en logia, las corbatas negras y sin adornos, y los guantes blancos. A veces, en logia, si utilizo alguno de los dos pins que poseo, regalo de hermanos, más por su valor fraternal que por la simbología y el adorno en sí. Fuera de logia, no me veo con ninguno de estos artículos.

Incluso, en la cafetería, te comenté irónicamente sobre el aspecto de tu anillo y tu buscada discreción sobre tu condición de masón. Te tranquilicé diciendo que no debías preocuparte por ello. El anillo que luces en tu dedo, por su estilo y tamaño, es más fácil que lo reconozcan como un “anillo gótico” que como un anillo masónico.

Volviendo sobre la frase encontrada en el “Calendario espiritual” de Tolstoi y su conexión con tu gran anillo con escuadra y compás sobre fondo negro. Quizás la relación se haya producido como consecuencia del modo y la manera en que los masones vivimos, entre nosotros y en relación al mundo profano, nuestra pertenencia a la Fraternidad Masónica. Una vivencia casi rayando la paranoia, en su significado más moderno.

La frase “Vive de tal manera que no debas ocultar nada ni desees exhibir tu vida a los demás” aplicada al proceso de autoconstrucción toma todo su sentido en los masones vocacionados, cuando, orientados hacia la Verdad y el despertar a nuevas conciencias, consiguen, con el beneficio del Arte Real, integrar en su interior las metáforas construidas con los símbolos y rituales de los antiguos maestros canteros, sin necesidad de utilizar anillos, pins y otros abalorios con los que hacerse reconocer por otros hermanos o por el mundo profano. Sin miedos ni mecanismos compensatorios a sus propias frustraciones.

Q.·.H.·. Javier, la simbología del anillo masónico y de cualquier regalía masónica, el masón vocacionado la lleva integrada en sí mismo, sin necesidad de exhibirlas, al haber sido capaz de llenarlas de contenido con sus propias vivencias. El reconocimiento de un masón, por otros hermanos y por el mundo profano, se realiza a partir de su actitud, de su presencia y de la luz que desprenda. Este es el beneficio del Arte Real, por ello, ningún anillo masónico, por grande que sea, significa una garantía de estar ante un masón.

Creo, Q.·.H.·. Javier, que esta conexión entre la frase encontrada en el libro de Tolstoi y tu anillo, seguramente, me volverá a la mente con nuevos matices. Hasta entonces, te diré como creo que se transmite el beneficio de la masonería, del Arte Real, a nuestro alrededor. Para ello, voy a utilizar otra frase de Tolstoi: “De igual modo que una vela enciende otra, y llegan a brillar miles de ellas, así enciende un corazón a otro, y se iluminan miles de corazones”. Así es como visualizo a un masón construyendo y mejorando el mundo.

Y tú, Q.·.H.·. Javier, ¿crees que ese pesado anillo encajado en tu dedo anular es la metáfora de una vela encendida? ¿Garantía de estar ante un masón?

1 comentario:

  1. verdaderamente el fervor masonico es unico pero debemos recordar que la masoneria es discreta, humilde y filantropica y que si mientras mas silenciosa es mejor podra trabajar ,a mi ccriterio hay que respetar cada opinion pero recordemos que hay que vencer las pasiones y someter los vicios y la soberbia,a veces , nos envuelve sin siquiera saberlo

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